Nuestro verdadero problema no son ya los nacionalistas, nuestro monarca ilustrado, la rapiña socialista, la burguesía progre, o la anestesia del pueblo. El problema son los contornos, el corral imaginario que nos atrapa en nuestras contradicciones; que nos atrapa en las fauces del estatismo. No se trata pues de acabar con el nacionalismo, con el rey, con el socialismo, con los medios de comunicación, eso sólo es la punta del iceberg. Hay que acabar con la apatía de la sociedad, hay que recuperar lo político y construir una República que devuelva la soberanía a los individuos.
¡Opá vamos a deshacer el corral!

Supongo que muchos ya lo leéis. El que no, ya sabe, a deleitarse con El paraíso perdido.
Por Prevost
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