Pero se despidió el de Cartagena a los 20 segundos y comenzó a andar cuando se gira mirando a Henríquez (de reojo a nosotros) y espeta agitando el brazo como para infundir ánimos un "¡Vamos, vamos!". Me pareció un colofón magnífico a mi periplo del miércoles por los vericuetos de la lucha constitucionalista.

Y un vídeo de regalo, con las palabras que significaron el cierre del evento. Disculpad como siempre la calidad de mis artilugios lumierescos:
Y yo más contento que ná, me largo de aquí citando una vez más a Goethe:
La Libertad es como la vida, sólo la merece quien sabe conquistarla todos los días.
Por Prevost
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