Con Italian Job, un Trabajo en Italia, hablo de Michael Caine y Benny Hill eh. Ésta es una de esas películas que vi de pequeño y de la que hasta hace relativamente poco no pude más que disfrutar de un vago recuerdo, la escena final. Estuve años tratando de averiguar cuál era, porque ya no la emiten por las televisiones, hasta que San Google y monsieur Emule me echaron una mano. Porque sólo recordaba a toda la pandi haciendo equilibrios y metidos en un autobús lleno de lingotes a punto de caer por un barranco después de haber asaltado con minis en Turín un cargamento de oro, y Croker, Caine, diciendo que tenía una idea, ¡todos quietos!

Admito que ésta es mucho más cutre y deslabazada que la versión de hace poco, pero no sé qué suelen tener algunas películas originales que aún con sus defectos dan mil vueltas a las secuelas. Y me perdonen mis amados Wahlberg y Donald Sutherland, o Charlize, argh, pero la disparatada comedia de 1969 le da mil vueltas, con el pervertido del científico, sin helicópteros, sin malo maloso, con el criminal británico que por encima de todo es un patriota, con los minis sesenteros por Turín y el atasco de los semáforos, con el autobús, la elegancia de Caine, esos coches de época o la mafia italiana de por medio.
Una joya.
Banda sonora de Quincy Jones:
Trailer:

Por Prevost
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