miércoles, febrero 04, 2009

+ Entrevista a Ferrin Calamita

El juez Ferrin Calamita fue vilipendiado como consecuencia de aplicar la ley igualmente para todos; algo que choca frontalmente con el paradigma progre anticonstitucional de la "discriminación positiva". Un juez decente que exigió para una pareja de homosexuales los mismos requisitos para la adopción que para una pareja heterosexual, se ganó la inquina de las locas del lobby de la pluma sangrante.
Y, para descargo público, en Hazte Oir le hacen una entrevista.

Está usted convencido de que su vida privada ha sido determinante en el resultado judicial de su causa.

Antes de presentarse la querella se investigó mi vida privada. A través de la red y de otros medios, constataron que yo llevaba a mis hijas a un Colegio que popularmente se identifica con el Opus Dei. Pues bien, de ahí sacaron la conclusión de que yo era del Opus Dei, perteneciente según la querella a la Iglesia "más rancia". ¿Y si llevara a mis hijas a los jesuitas, a un colegio de monjas? Sobran comentarios.

Efectivamente, mi vida privada ha influido decisivamente en mi condena. Antes y durante el proceso recibí presiones de amigos comunes en forma de intermediarios, así como un intento de extorsión transmitido nada menos que a través del Fiscal Superior de la Comunidad Autónoma, en síntesis para que fuera "prudente", "que considerara que era padre de familia numerosa", que no se podía ser "radical", "que era una lucha de David contra Goliat", que iba a salir "perdiendo".

En definitiva, que si mandaba un escrito a un número de fax que se me facilitaría, comprometiéndome a irme de Murcia o a cambiar de jurisdicción, me absolverían, y que si no, me condenarían, independientemente de que fuera inocente, pero que no se toleran jueces "díscolos" o "rebeldes".

No acepté. Como tampoco el pagar dinero a Mazón Costa, el abogado de las adoptantes. Si yo hubiera aceptado el pedir el traslado y hubiera pagado a Mazón Costa, no hubiera habido juicio ni, por tanto, condena.

Estoy luchando contra Goliat, pero al igual que David, llevo todas las de ganar. Aunque aparentemente pueda parecer otra cosa. Puedo perder una batalla, pero la guerra está ganada de antemano. Y creo que se me comprende. Al menos los que quieran comprender.


Fuente

Debería hacernos recapacitar la inutilidad de un sistema que convierte a los jueces en funcionarios de número al albur del ministro incapaz de turno y con las tragaderas tan grandes como para que quepa el Valle de los Caídos, incluídas las losas que algunos quieren remover porque no se han enterado de quién está debajo.

Solo los neoestalinistas ven la conveniencia de exterminar un poder del Estado -como la Justicia- y de someterlo al arbitrio de los amigos de la poltrona.


Por Maestre de Campo

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