lunes, junio 29, 2009

+ No se quieren enterar

Resulta difícil no leer algo en internet, cada semana, que nos recuerde la crisis y sus "causas". Especialmente las "causas" políticamente correctas que son aquellas que hacen referencia a la maldad del ser humano ajeno al humillación del Estado. Y no será porque no haya quienes aclaren la causa de la crisis:

A partir del año 2001, la Reserva Federal y el Banco Central Europeo propiciaron un rapidísimo envilecimiento de sus emisiones monetarias al aceptar descontar los activos de la banca comercial a unos tipos de interés ridículamente bajos (2% y 1% respectivamente). Dicho de otra manera, los bancos privados podían convertir en dólares o euros actuales el valor de sus activos (por ejemplo, préstamos hipotecarios) que viene justificado por flujos de caja futuros que todavía no se habían generado.

La consecuencia fue un crecimiento exponencial del crédito privado en forma de burbuja inmobiliaria, que provocó que los pasivos de los bancos centrales estuvieran respaldados por activos con un valor artificialmente inflado por la burbuja. Precisamente cuando esos activos han comenzado a resultar impagados (por ejemplo, las hipotecas subprime), el valor de los nuevos pasivos que respaldaban se vino abajo (reciente depreciación del dólar).

En última instancia, por tanto, la crisis económica actual es una consecuencia de la manipulación crediticia que practican unos bancos centrales monopolísticos sobre sus emisiones monetarias de curso legal.

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Y no será porque la explicación es bien sencilla. Como se inyecta dinero en la economía, y se sigue inyectando, resulta que el dinero sobreabundante causa que se invierta con márgenes de beneficio, o retorno, muy ajustados cuando no cuestionables. Cuando llega el momento de recuperar ese dinero invertido nos damos cuenta de que el márgen ajustado no es una expresión vacía, es un martillo de hierro que nos parte la espalda cuando sube la inflación; y que los margenes cuestionables se esfuman antes que el papel en el que se escribieron.

Por eso soprende leer tonterías de este calibre:

La especulación, el pelotazo, el compadreo (con políticos o sin ellos) tienen su origen en la codicia. Alguien tenía que decirlo y ha sido Salas. Los codiciosos se habían hecho con el sistema y sedujeron a muchos otros. Así, la codicia se extendió por todos los niveles de la sociedad y llevó a un endeudamiento insoportable.


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Y más aún proviniendo de un diario que se denomina "imparcial", quizá alguién no se ha enterado. La codicia es una característicia inherente a los seres humanos. Pretender curar la crisis acabando la codicia es como pretender acabar con las guerras acabando con las armas nucleares. Pero al margen de la perogrullada que se les escapa a los socialistas de todos los partidos, resulta aún más increíble comprobar cómo mantienen su fé fanática en que el Estado, causante de la crisis, nos librará de ella del mismo modo que nos metió: Interviniendo en la vida y las propiedades de las personas.
Defender la gestión del Estado en esta crisis es un acto de fanatismo heroíco en su estupidez, pero creer que el mismo Estado nos puede sacar de la crisis es un acto de fé comparable a la de Mohammed Atta cuando iba en el avión y veía acercarse el WTC creyendo que se acercaban las huríes.

Por Maestre de Campo

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