Tela marinera en Alcalá con Abu Omar:
–Habla de una cierta degradación europea. ¿Y no le preocupa la violencia contra las mujeres bajo una pretexto religioso que ocurre en los países musulmanes? Me refiero, por ejemplo, a la lapidación.
–Eso era antiguamente, ya casi no existe. Si un hombre casado o una mujer casada cometen adulterio se necesitan cuatro testigos presenciales. Casi no se da.
–Pero todavía suceden y le preguntaba qué le parecen los latigazos y las lapidaciones.
–Son leyes de Dios, que puso leyes para conservar a la gente, no para matarla. Por ejemplo: cortar la mano. Si cortamos la mano sólo a uno servirá para prevenir que el resto robe. Si lapidamos a una persona entonces la gente se cuidará. Pero ahora en Europa están las playas nudistas… [menea la cabeza con tristeza] …con las mujeres desnudas delante de sus familias… está completamente lejos de toda religión.
–¿Pero no le parece un poco cruel lapidar o dar latigazos a alguien, por muy reprochable que le parezca su conducta?
–Yo soy de Egipto y allí eso no existe. Es muy difícil reunir cuatro testigos. Pero si los hay entonces hay que aplicarlo a los que están casados, sea el hombre o la mujer o bien ambos. Si no están casados: 80 latigazos.
–Pues aunque suceda pocas veces, aquí horrorizan ese tipo de castigos.
–Posiblemente es algo muy cruel. Pero tu tienes que prevenir, igual que hay leyes y hay cárcel. Y no lo haces para no ir a la cárcel. El islam te deja casarte hasta con cuatro mujeres –y el cristianismo casó al rey Salomón con mil mujeres– por una razón: antes los hombres morían mucho y había muchas viudas. Y sigue habiendo más mujeres.
–Personalmente: ¿Le parece cruel lapidar sí o no?
–Son leyes de Dios. Si tengo fe en Dios no puedo decir que es cruel. Trato de obedecer y no hacer esas cosas para no llegar a esa situación.
Por Prevost