
Me pregunto ahora si todas esas personas, hombres, mujeres y niños que iban a servir de pasta masacrada en honor de Allah, o todos esos gilipollas que te encuentras en los aeropuertos con la risilla incrédula en la cara quejándose del coñazo que les dan los agentes de seguridad, piensan a menudo en el mar de injusticia universal o captan el odio básico del fanatismo islámico. Porque una de dos.
Y me pregunto cuando llegará ese momento, que ya procurarán que sea violento, en que Europa despierte y diga se acabó, todos estos fuera, vayan a volarse los huevos en solitario.
Porque de momento y sin novedad, siguen llegando futuros jihadistas a puñados, y ya sea cruzando fronteras, o también, como lo hicieron estos, naciendo a frenético ritmo en nuestros europeos, democráticos y tolerantes paritorios.
Por Cruzcampo
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Bienvenido a la caverna de Cómo ser Derechas y no morir en el intento. Se permiten insultos, ¡pero con un poco de cabeza eh! Los comentarios de entradas con más de 14 días son moderados (revisión diaria).
A disfrutar...