El resto no es nada enigmático en un típico progre que va de rebelde subvencionado por Prisa y todo mecenas de izquierda que se ponga a tiro. Escritor del pueblo y permanentemente cabreado con el sistema, hace campaña para Greenpeace, para niños maltratados o mujeres desvalidas, y es el héroe de ese mundo obrero traumatizado por el capitalismo salvaje y facha, ese mundo con el que se solidarizaba a tutiplén cuando el pirateo era con cintas de cassette en tiempos de la "Movida".
Su gran sonada como animal social: meterse en el quilombo del canon, que corríjanme si me equivoco, viene a ser lo siguiente: deja tirao al consumidor de música y al proletario underground para irse con la SGAE a reclamar al pueblo unos pavos por copia privada. Los seguratas y alguna banda coleguilla le dejan tirao a él frente a una agresión en el festival de música intelectual de Viñarock. Y cuando se da cuenta de que sus compis lo dejan tirao una vez más mientras él da la cara y recibe leña por la pela canoniana, entonces es él el que sale a galope y deja tirada la causa de la SGAE.
Y hablando de intelectuales, no podía faltar el Premio Nobel de Literatura, comunista y bastante antisemita, Jose Saramago. Ya lo conocen, tan alegre y dicharachero, que deprime a cualquier suicida profesional. Su Ensayo sobre la Ceguera aplaudido hasta las trancas, nos cuenta con un estilo pura prosa calenturienta y desesperante, cómo cree él que se comporta el ser humano en una situación extrema. Y se comporta de puto asco, fatal, claro. Y después de despacharse a gusto con los ciegos del libro, agarró y se marchó a Ramallah a hacer otro ensayo de ceguera que le salió bordado. El tío creyó ver allá los campos de concentración de los nazis gestionados ahora por los sionistas, con cámaras de gas y todo. Y claro, consiguió que ya ni le leyeran los judíos israelíes, los únicos consumidores de su trabajo por esas tierras.

And last but not least , Enrique Sopena, el Conde Sopena . Director de El Plural, la izquierda singular en su estado puro. Master en crispacionología, odiador oficial de Aznar y desquiciado por la idea de que exista un país llamado USA y otro llamado Israel. Para que se hagan una idea rápida, según Sopena la izquierda se expresa, la derecha crispa. Aznar, Bush, Sharon y Blair son asesinos sanguinarios; Saddam, Castro, Chavez, Los talibanes y Kim Jong Il, son personas que han perdido el norte. Para Sopena el Judaísmo y el Vaticano extienden su furia por las sociedades occidentales, el Islam aporta riqueza y necesita comprensión. La derecha es apocalíptica, la izquierda es templada. Bin Laden se equivoca en sus métodos, Federico Jiménez incita a la Guerra Santa. Y así.

Sólo tuvo razón una vez, cuando dijo que lo malo era perjudicial, y que lo bueno era beneficioso. Y cuando tiene razón, oigan, hay que dársela, que no se diga. Pero desde entonces, no hemos vuelto a tener noticias de ningún otro acierto.
Por Cruzcampo
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