Me cuenta mi compadre Xka que es grave que el El mundo de Pedro J dé cabida al nazionalismo en su periódico. Pero el problema no ése, sino que la entrevista que tratamos a continuación es ejemplo de complacencia y compenetración entre A (periodista de El Mundo) B (Nazionalista del panfleto catalán AVUI entrevistado). Aquí la tenéis entera, en la última leja que he añadido a mi armario.
Ya sabéis que estoy siguiendo con interés el devenir de los "rebeldes" catalanes, es decir, Boadella, Azúa, Vázquez-Rial, etc...En cuanto se han levantado contra el nazionalismo, se han transformado, a ojos de los nazionalistas, de ser respetabes y admirados catalanes de izquierdas, a temibles "falangistas", e incluso, Malló, el entrevistado de las SA hoy por el periódico del ávida dollars que besa a Ágatha Ruiz de la Prada.que los amenazó el otro día.
Complacencias...de El Mundo con los nazionalistas como Malló.
Preguntas del entrevistador:
"P.- Fue muy crítico y ahora le amenazan con una querella por injurias con fines políticos."
Amenazó de muerte a los "rebeldes", no es que fuera "muy crítico"
"P.- ¿Cree que es amenazante el contenido del manifiesto?"
Ya me imagino a la prensa alemana de la época preguntando a Hitler: ¿Cree que es amenazante el contenido de las quejas judías u homosexuales?
"P.- Justifica la guerra verbal."
¿Perdón, señor entrevistador? Le recuerdo que los ha amenazado de muerte, nada de verbal, usted necesita guerra "onanista" por lo menos. ("Pues nosotros también queremos exterminaros, qué caray. Divirtámonos hasta morir que la guerra, a cara descubierta, tal vez ya ha empezado" Malló hace unos días desde el panfleto AVUI)
"P.- ¿Cree conveniente promover una plataforma de respuesta a estos intelectuales? "
Muchachote, ya sólo te falta el cigarrito mientras propones iniciativas. Así me gusta, un periódico de tirada nacional colaborando con delincuentes, boinas del nazionalismo.
Justo, justo, comentaba en mi ciber-hábitat hace unos minutos ( el foro de GR) que el sábado pude ver por fin El Hundimiento. La verdad, todo sea dicho, que durante la primera media hora pude enterarme de poco, mi hermana andaba jugando con cinco de mis sobrinos mientras el resto de familia nos comíamos las uñas deseando mi sobrino Marcos sacase por fin un seis con el dado y acabara el suplicio.
Pues la película alguien me dijo era pesada, pero de eso ná de ná. Se me pasó volando. Eran las útlimos días de Hitler y su camarilla en el furherbunker de la Berlín cercada por las tropas de Stalin. Por suerte aquí cuento con mis dos volúmenes encuadernados de ABC sobre la II Guerra Mundial que tanto me han acompañado durante el estío otros años, así que pude saber quién era quién sin mayores problemas. Ay, a ver si Malló y demás nazis-onanistas que pululan por nuestra periferia pudieran visionar pelis como ésta, cuñanto bién haríamos.
La historia en teoría es vivida desde la perspectiva de Junge, jovencísima secretaria de Hitler, que cuenta su inmersión en esa atmósfera y después su horror al darse cuenta años más tarde de lo sucedido en aquel lugar y en aquella Alemania. Yo me quedé con tres figuras: Hitler, Eva Braun y Magda Goebbles. El primero, Adolfito, representaba el nihilismo, Eva Braun la locura, y Magda el derrotismo. Sobre todo es impactante cómo todos se suicidan, la señora Goebbles incluso mató a sus hijos ella misma para que no viviesen en un mundo sin nacional-socialismo. En la película los duerme primero con un batido narcotizado, yo leí era con tabletas de chocolate, pero vamos, ya repasaré eso.
Leí hace tiempo que una de las principales críticas a la película era obtener una representación tan humana de Hitler y demás nazis. Pero creo que no, es necesaria para comprender que no era locura en sí. El film narra los últimos días del Régimen, cuando ven que tanta predestinación era falsa, que los bolcheviques por un lado y occidentales por otro, los achuchaban y vencían, era la debacle de su "ideología", de su "raza", de su "mundo". Hitler lo edulcora al final afirmando que el Destino lo quiso, pues hale, vete con las Walquirias, yo me quedo con Wagner. Esto lo hacen las ideologías, y años, y más años de vagaje "loco" de la sociedad, de la masa. La Guerra la ganaron los Aliados, el socialismo al cuadrado siguió vivo, pero en vez de en Alemania, en Rusia, la URSS.
La culpa no fue de Chamberlain o Petain, como no lo es de Zapatero ni Oriol Malló, ni Carod Rovira, ni el resto, estas cosas se fraguan durante años, el terror y el totalitarsmo no es algo que brote así como así, en dos minutos. Edelweiss para Malló, y para Pedro J.
Por Prevost